
Lo cierto es que de momento sigue siendo algo totalmente legal, pero una vez comprobado sus increibles efectos en el entrenamiento del pasado jueves en el MUSI, las autoridades que velan por la limpieza en el deporte se han puesto a investigar sobre el asunto.
Nada más arrancar el entreno, el MUSI nos advirtió que tenía prisa, que había quedado con su señora para asisitr al concierto programado para ese día dentro del programa cultural Catarsis del verano oscense, pues bien, esa fue la última vez que le vimos los que estamos en peor forma. Como alma que lleva el diablo y como si hubiera dispuesto de tacos de salida, el ritmo impuesto por el melómano fue devastador, de carnicería se podría hablar dada la cantidad de corredores que iban sucumbiendo a su ritmo.
Todos conocemos la gran afición del MUSI por la balada ligera, así que ya adelanto que si el gran maestro José Luis Perales viene de concierto a Huéscar, ese día no voy al parque a entrenar si no tengo un certificado médico cardiológico en condiciones. Juanjo